
“Cuando discuto con mi pareja me resulta imposible quedarme en la conversación. Mi primera reacción es marcharme, no quiero escuchar lo que me dice y busco cortar el tema cuanto antes. Es como si en cuanto aparece el conflicto necesitara escapar, no quiero líos. En cambio, cuando soy yo quien se enfada, hago todo lo posible para que no se note: cambio de tema, intento ser gracioso y hacer que ella se ría o me esfuerzo por actuar como si nada pasara. Prefiero callarme antes que mostrar mi malestar, porque tengo miedo de que eso pueda molestarla demasiado. Creo que estas reacciones tienen mucho que ver con lo que viví en casa. Mis padres discutían constantemente y aquellas peleas siempre terminaban en gritos y reproches. Al final se separaron, y aunque eso trajo un poco de calma, me quedó grabada la idea de que las discusiones destruyen las relaciones. Ahora siento que, cuando aparece un conflicto, me invade el temor de que a nosotros nos pase lo mismo: que la pelea nos rompa y acabemos separándonos.”
Cuando experimentamos una situación difícil para nosotros/as, respondemos de la mejor manera que sabemos o podemos para poder sobrevivir y seguir adelante de manera consciente o inconsciente. En la situación que hemos visto, Toni reacciona de diferentes formas:
Todas estas respuestas que Toni puso en práctica nacieron de la necesidad de seguir adelante. Le permitieron enfrentar distintos aspectos dolorosos de la situación, preservar la pareja, y le ayudaron a seguir adelante. Cada una tenía un propósito o una función que hizo posible sobrellevar el impacto de la situación:
Ante esta situación Toni nos comenta que es posible que haya interpretado la situación desde la comparación con su pasado, entendiendo las discusiones como señales de peligro porque en su experiencia infantil estas se asociaban a momentos de tensión o inestabilidad. De este modo, el conflicto actual puede haber adquirido para él un significado amenazante que va más allá del momento presente.
Este espacio está pensado para acompañarte y escucharte, pero no es un servicio de emergencia. Pedir ayuda es un acto de valentía. Habla con alguien de confianza ahora mismo, con emergencias de salud mental de tu zona o llama al teléfono de la Esperanza (24 h).
Copyright © 2025 Novant | Powered by Onecontributor
Selecciona una categoría para continuar y descubrir contenido personalizado
Selecciona una de las encuestas de satisfacción disponibles